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Si eres nuevo en el marketing multilingüe, términos como localización y transcreación pueden sonarte ajenos. ¿Te interesa este tema? Entonces sigue leyendo.

 

Tanto la localización como la transcreación son estándares de traducción, pero con diferencias sutiles. Mientras que la traducción se clasifica como transmitir un mensaje de un idioma a otro, la localización y la transcreación son técnicas utilizadas específicamente para fines de comercialización. La calidad de ambos va depender de la respuesta final del cliente: “si no lo entiendo, no lo compro”

 

¿Qué es la localización?

La localización implica adaptar la traducción para que atraiga la sensibilidad de la audiencia a la que dirige el mensaje. Debido a que cada país tiene diferencias sutiles en la forma en que ven el mundo, la mentalidad hacia los productos y las marcas también puede ser diferente.
Para dar un ejemplo, la localización incluso implicar adaptar productos ligeramente para satisfacer las demandas de la audiencia de un público objetivo. McDonald’s es un gran ejemplo del uso de la localización, con menús personalizados en diferentes lugares del mundo. Los fabricantes de videojuegos a veces tienen que adaptar sus juegos para fines de apropiación cultural. Lo último que desea hacer es ofender a sus clientes potenciales.

 

¿Qué es la transcreación?

La transcreación lleva la localización un paso más allá. El objetivo de este estilo de servicio de traducción es transmitir el mismo mensaje y sentimiento, pero con un toque que se adapte mejor a la audiencia local.
A menudo sucede que cuando una pieza de marketing se traduce literalmente, se pierde el desencadenante emocional o el objetivo de los mensajes, igualmente, en algunas culturas ciertos mensajes puede resultar negativos o confusos.
Aquí entra la transcreación, ya que es el proceso de recrear completamente el contenido relevante para cumplir con las normas culturales y, a la vez, mantener el impacto emocional.

Por supuesto, este no es un trabajo que Google Translate puede desempeñar bien. Las traducciones automáticas pueden ser un desastre en el marketing de las empresas y se corre el riesgo de perjudicar la imagen de marca.
Por lo general, estos trabajos son realizados por traductores profesionales y finalmente revisados por especialistas en el área de marketing del país a donde va dirigida la campaña, de esta manera se aseguran de que el mensaje sea impecable y que con este se logre el objetivo propuesto.